“Otro de sus discípulos, Andrés, el hermano de Simón Pedro, le dijo: “Aquí hay un muchacho que trae cinco panes de cebada y dos pescados. Pero ¿qué es eso para tanta gente?” Jesús le respondió: “Díganle a la gente que se siente”. En aquel lugar había mucha hierba. Todos, pues, se sentaron ahí; y tan solo los hombres eran unos cinco mil.
Enseguida tomó Jesús los panes, y después de dar gracias a Dios, se los fue repartiendo a los que se habían sentado a comer. Igualmente les fue dando de los pescados todo lo que quisieron. Después de que todos se saciaron, dijo a sus discípulos: “Recojan los pedazos sobrantes, para que no se desperdicien”. Los recogieron y con los pedazos que sobraron de los cinco panes se llenaron doce canastos.” (Jn 6, 8-13).
Jesús no necesitaba de los cinco panes y de los dos peces para alimentar a la multitud, pues su Padre había alimentado al Pueblo de Israel con el misterioso “Maná” (cfr. Ex 16, 14), pero quiso darnos una enseñanza importante: Disfrutar del privilegio de compartir.
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¿Eres tú acaso, el muchacho que tenía garantizado su alimento y no lo escondió en forma egoísta, sino que lo entregó a Andrés para compartirlo con sus hermanos presentes? Si tú eres ese muchacho, Dios te lo recompensará al ciento por uno. Si hasta ahora no los has sido, te brindamos la oportunidad de serlo.
Acude a las oficinas de Cáritas, ubicada en la Calle Parque Sur, a un costado del templo, bajo las oficinas de la notaria parroquial y comparte alimentos no perecederos, medicinas, muestras médicas, ropa, cobijas, aparatos ortopédicos, con lo que estarás cumpliendo con el mandato divino “amarás a tu prójimo igual que a ti mismo” (cfr. Mt 22, 39) además tendrás la seguridad de que se entregarán a personas verdaderamente necesitadas. Eso que acostumbras dar a desconocidos y que no sabes si lo utilizarán para su bienestar, dónalo a “Cáritas”, donde se hacen verdaderos estudios socioeconómicos que permiten garantizar el buen uso de los recursos.
2.- Sufres una necesidad verdadera de alimentos, medicinas, ropa, aparato ortopédico o alguna necesidad especial. Acude a las oficinas de cáritas a registrarte. Ten mucha fe, porque nuestra falta de fe, es el único obstáculo que impide la acción de Dios. “Él entonces le dijo: -Hija, tu fe te ha salvado. Vete en paz y queda curada de tu dolencia” (Mc 5, 34). “Y no podía hacer allí ningún milagro; solamente sanó a unos pocos enfermos imponiéndoles las manos. Y se asombraba de su incredulidad” (Mc 6, 5-6).
Sus donativos también pueden ser entregados en las oficinas parroquiales de martes a sábado en horarios hábiles.
Para los solicitantes, también ponemos a su disposición las oficinas de Cáritas Diocesana ubicadas en Morelos 405, donde contamos con laboratorio de análisis clínicos, médico, medicinas, dentista y apoyo psicológico. En caso de que se trate de una necesidad que requiera muchos recursos como el trasplante de un órgano, Cáritas Parroquial puede referirte a Cáritas. Diocesana, donde se buscará por todos los medios apoyarte.

